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A todos los humanos nos ha sido señalado un destino para
cumplirlo, de preferencia fielmente y no podemos
cambiarlo, prescindir o deformarlo; el hombre puede
negarse a realizarlo, pero entonces su vida carecerá de
autenticidad, siendo asi, infiel a sí mismo.
Si mi destino ha sido componer música, hacer canciones y
cantarlas, yo creo estar cumpliendo con el destino que
me fue asignado y lo hago con todo gusto y satisfacción
porque ha sido una actividad de mi preferencia y
dedicación.
Es por eso que tomando conciencia y situándome en la
realidad en la que vivo, ha sido mi deseo contribuir en
algo de mi parte para ayudar a mis semejantes, sobre
todo a la niñez y a la juventud para lograr en ellos la
idea precisa que les conduzca a encontrar y cumplir con
su destino del país donde nacieron. Es necesario
educarlos con la idea de que deben ser ciudadanos justos
con el amplio sentido de la responsabilidad, en su
oportunidad, en el lugar que les corresponda, en el
papel que desempeñarán en el drama de la humanidad, en
que su futuro los coloque, pero con la mira de ser
útiles y ciudadanos auténticos que busquen el bienestar
de los suyos y de la comunidad donde vivan.
Esta obra que hoy entrego, en esta fecha tan
significativa para la niñez espero sea recibida por
personas que tengan un amplio concepto, una idea
completa y cabal de cómo tratar a los niños hasta cuando
dejan de serlo para entrar en la etapa siguiente que es
la pubertad y luego la juventud.
No hay que olvidar que el alma de un niño es como una
computadora de la actualidad, en ella registra y quedan
grabadas todas las cosas que ve, todas sus experiencias
buenas o malas, y aun sabiendo ésto los adultos tendemos
sobre ellos la tendencia al temor, a la amenaza cuando
cometen travesuras que a veces no son sino búsqueda de
experiencias, búsqueda de la verdad en un ensayo en el
que a veces cometen errores. Si no encuentran en
nosotros el apoyo necesario y los tratamos mal, en un
principio reacciona pasivamente ante el castigo, pero
luego se revelan, se enfrentan y se escapan a nuestra
autoridad. El antiguo concepto “la letra con sangre
entra” no funciona hace años, ahora los niños son seres
super informados producto de la vida moderna de la
civilización a la que hemos llegado. Por eso es
necesario tratarlos de otra manera, dentro de las reglas
actuales de la pedagogía moderna; los padres y los
maestros deben tener muy en cuenta esa definición de lo
que debe ser la educación; un eminente educador mexicano
afirmó que el fin último de esta actividad debe ser...
“Educar la mente para las grandes ideas, el corazón para
los sentimientos generosos y el amor para todo lo
bello”.
Juan Gabriel
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